PAMI sigue dividiendo: ahora va por las farmacias

PAMI sigue dividiendo: ahora va por las farmacias

Las negociaciones para la firma del nuevo convenio se realizan en forma separada con cada una de las cinco entidades que agrupan a las farmacias del país. Aún no están claras las condiciones que deberán soportar las farmacias, pero algunas ya firmaron.

De la misma forma en que lo hizo con los laboratorios medicinales, la negociación del PAMI con las entidades que agrupan a las farmacias será por separado, y ya les envió, a cada entidad, copia del convenio que regiría a partir del 1 de noviembre.

Sin coordinar acciones con las otras entidades, una de ellas ya firmó con PAMI: Fefara, la entidad que lidera el Colegio de Santa Fe y que preside desde hace años en forma ininterrumpida Manuel Agotegaray, desde su desmembramiento de la COFA.

Las otras entidades aún están analizando el convenio, ya que no se sabe qué productos integrarán el vademecum, ni qué laboratorios se sumarán a la prestación, ni tampoco si se respetarán las condiciones de pago a las farmacias y con qué reaseguro.

Particularmente, preocupa la situación de las farmacias pequeñas y medianas, que hasta ahora cobraban parte de la prestación incluyendo el denominado “calce financiero”, mediante el cual se adelantaba el pago del costo de los medicamentos. Este mecanismo de pago no se aplicaba a todas las farmacias, sino solamente a las pequeñas y medianas y no a las que son propiedad de grupos económicos. El adelanto de pago a corto plazo para cubrir el costo de los medicamentos es el oxígeno que necesitan las farmacias pequeñas y medianas para poder atender a la obra social de los jubilados, a través de la cual se dispensan el 40% del total de los medicamentos recetados en el país.

El PAMI, por el contrario, siempre se ha inclinado a una “bonificación” (retención) uniforme para todas las farmacias, y a que atiendan todas en las mismas condiciones. La experiencia indica que ante atrasos en los pagos de la obra social, o ante cambios inesperados en las condiciones o en los aportes que realizan las farmacias, el convenio sobrevive solamente para las farmacias que tienen mayor capacidad financiera, lo que es buscado -a esta altura queda claro- por fuertes intereses que operan en el sector.

La perspectiva de los problemas de pago y financieros debe tenerse presente, ya que el PAMI está obligado a recortar su presupuesto en 10 mil millones de pesos en el año 2019 (ver nota aquí). Ese recorte se hará mayoritariamente en el rubro medicamentos: PAMI quiere pagar en el 2019 lo mismo que pagaba en medicamentos para los jubilados en el 2016, a pesar de que los precios en este período han aumentado un 250% promedio.

Por su lado, las farmacias también se enfrentan a una disminución en la facturación, por retracciones en la compra de medicamentos (ver nota aquí).

El PAMI entonces está entrampado en una ecuación que no cierra: debe reducir su presupuesto y pagar medicamentos que aumentan inevitablemente. Las farmacias, en muchos casos PAMI dependientes, tienen su propia ecuación difícil de resolver: aumentos de costos fijos, retracción en las ventas y una baja que se viene en la facturación al PAMI, que quiere pagar cada menos por los medicamentos.

Con la industria fuera del sistema de prestación, ahora las discusiones serán directas entre el PAMI y las farmacias, aunque estas por el momento tienen sus entidades divididas, que no actúan de común acuerdo.

 


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