Síndrome urémico hemolítico: se duplicaron los casos en la Ciudad de Buenos Aires

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Síndrome urémico hemolítico: se duplicaron los casos en la Ciudad de Buenos Aires

🔸¿Qué es?  Es una enfermedad provocada por la bacteria Escherichia Coli. Genera daño de riñones, daño de glóbulos rojos, problemas en el sistema nervioso central.

🔸¿Cómo se contagia?  Por alimentos: carne vacuna mal cocida, vegetales mal lavados; por falta de higiene; por agua contaminada.

🔸¿Quiénes son los más afectados?  Niños y niñas de hasta 10 años.

🔸¿Se puede prevenir?  Sí. Cocinando bien la carne, lavando bien los vegetales, lavándose las manos luego de ir al baño. Aunque es un problema de salud pública por la producción de alimentos, la alimentación de la población y el acceso al agua potable.


Calle Florida, Buenos Aires

En lo que va del 2017 se duplicaron los casos de Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) en la Ciudad de Buenos Aires, según los datos oficiales del Boletín de Vigilancia Epidemiológica del Ministerio de Salud de la Nación, que muestra que ya se produjeron 26 casos de SUH en la Ciudad, contra 13 en el mismo periodo de 2016.

Argentina tiene la mayor incidencia mundial de esta grave enfermedad en menores de 5 años y a lo largo de los años las estadísticas no mejoran, manteniendo un promedio aproximado de 400 casos anuales.

El Síndrome Urémico Hemolítico es provocado por la bacteria Escherichia coli, presente en las heces de los rumiantes, que las personas pueden contraer por la ingesta de carne mal cocida (principalmente carne picada), falta de higiene luego de ir al baño, agua contaminada (ya sea para riego, para beber o en piletas poco cloradas), contaminación cruzada de alimentos, interrupción de la cadena de frío de los lácteos, y también por frutas o verduras mal lavadas. También se puede contagiar de persona a persona. Una vez que ingresa al organismo, a través de alguna de todas esas vías, la bacteria (que cuenta con una amplia variedad de cepas) puede adherirse a las paredes del intestino y empezar a liberar la toxina shiga, que es un “veneno” que se va esparciendo por el organismo dañando diferentes órganos: suele dañar los riñones, provocar la destrucción de los glóbulos rojos y las plaquetas y puede afectar el sistema nervioso central. Un cuadro que, para chicos de menos de cinco años (el grupo de edad de mayor incidencia) puede provocar la muerte o dejar secuelas de por vida.

Intentando darle una explicación a semejante nivel de desconocimiento, Federico asegura: “El SUH es una enfermedad políticamente incorrecta porque deja al desnudo muchas falencias políticas y de la sociedad. Una de las vías de transmisión es el agua contaminada, en un país donde faltan cloacas y agua de red, tampoco tenés un control de los alimentos como debería haber, en los jardines no se hacen los controles que se deberían hacer. Son todas cosas que debería hacer el Estado. Entonces, todo lo que no se hace queda reflejado con esta enfermedad”.

Además, la bacteria E. coli tiene la característica de ser sumamente efectiva. “Para contraer cólera, se necesitan 10 millones de la bacteria que lo produce. Para la salmonella, son necesarias 1 millón de bacterias. Para el SUH, alcanza con sólo 100 bacterias”, explica el doctor López. “Es una bacteria muy eficiente para dar la enfermedad”. Y una vez adquirida la enfermedad, no hay tratamiento, sólo una terapia de sostén.

Gerardo Leotta, investigador del CONICET que pertenece a la Red de Seguridad Alimentaria, realizó una investigación de toda la cadena de carne bovina, y llegó a la conclusión de que si bien es cierto que la carne es un alimento de riesgo para la bacteria Escherichia coli, encontraron menos cantidad de la cepa O-157 (una de las principales causantes de la enfermedad) de la que esperaban. “Siempre se identifica a la carne como la causa de esta enfermedad, pero no se trabaja con los jardines de infantes para prevenirla”, afirma Leotta. “No sabemos qué hacen colegios o jardines para prevenirla”, añade.

Caracciolo coincide en la falta de controles: “Los controles que tenemos no son suficientes. Por ejemplo, las verduras muchas veces llegan contaminadas a las verdulerías. Lo que resulta en que la única barrera para evitar la bacteria Escherichia coli es el ama de casa que debe tomar todos los recaudos necesarios. Es como pelear 10 personas contra un ejército”.

“Que haya más o menos casos de SUH depende exclusivamente de la casualidad, no de la causalidad. En Argentina no se hace absolutamente nada para tratar de evitarlo. No hay una sola campaña de prevención”, afirma Miguel Angel Caracciolo, presidente de la Asociación para la Prevención del Síndrome Urémico Hemolítico (APRESUH)

Fuentes: Rosario Medina - Clarín; Fundación Soberanía Sanitaria

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