PAMI Y LOS MEDICAMENTOS: un problema con tres alternativas

PAMI Y LOS MEDICAMENTOS: un problema con tres alternativas

Category : Farmacia , Salud

Un documento de la Agrupación Raul Laguzzi – Salud para Todos, que reproducimos a continuación, advierte sobre posibles recortes a la provisión de medicamentos a los jubilados. 

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Pami y los medicamentos: un problema con tres alternativas

Preocupa que la intención del gobierno actual sea recortar la provisión de medicamentos a los jubilados

Desde que en diciembre de 2015 asumió el actual director ejecutivo del PAMI, Carlos Regazzoni, representante del gobierno de “Cambiemos”, se suceden los problemas en la entrega de medicamentos a los jubilados.

Hubo una iniciativa que despertó el alerta: a principios de abril, el PAMI dio a conocer la Resolución 439/16, que quitó la cobertura gratuita para la compra de 160 medicamentos. Si bien la justificación que se dio en ese momento es que serían medicamentos de “baja eficacia terapéutica”, “obsoletos”, o “de poca incidencia clínica”, nunca se los dio de baja del vademécum de PAMI y la realidad es que ahora se obliga a los jubilados a pagarlos cuando les son recetados.

Además, la entrega de medicamentos se vio complicada porque desde que asumió el director Regazzoni (en realidad, un interventor en la entidad de los jubilados), se agudizaron los problemas en el suministro de medicamentos a través de las farmacias, con atrasos en los pagos de hasta cuatro meses, que impiden a las farmacias argentinas la reposición de los medicamentos, sobre todo de los que se deben entregar a los jubilados con un descuento al 100%, es decir en forma gratuita.

A mediados del mes de junio, fue el propio Regazzoni el que reconoció en un informe oral a comisiones legislativas los motivos de la situación de “crisis”: el presupuesto actual del instituto ya no permite afrontar el costo de los medicamentos que los médicos recetan a los jubilados.

Es una situación que era previsible: los aumentos en los precios de los medicamentos más recetados por PAMI fueron, en los últimos meses, de entre el 40 y el 70%. Los aumentos fueron decididos por los laboratorios medicinales con la anuencia del gobierno, y son la causa de la imposibilidad de pago por parte del PAMI, atado a su presupuesto, que se sustenta en los fondos que recibe de los aportes previsionales y de otros ingresos tributarios.

Achicar el Estado, ya sea restringiendo la necesaria provisión de fondos por parte de la ANSES o del Tesoro nacional, u omitiendo intervenir con los organismos de control estatales en las políticas de medicamentos, está demostrando no ser una estrategia eficiente ni deseable cuando se está limitando un derecho básico, como es el derecho a la salud.

Puesto en números claros, el PAMI dispone, de acuerdo a su presupuesto para solventar las prestaciones de medicamentos, de entre 1.800 y 1.900 millones de pesos mensuales. Pero las facturaciones globales por la provisión de medicamentos a los jubilados en las farmacias argentinas ronda hoy los 2.600 millones de pesos mensuales. Por esta razón es que se van acumulando deudas con los prestadores, en este caso con las farmacias.

En realidad, entre el PAMI y las farmacias hay un intermediario, que es la industria farmacéutica, que maneja el convenio y la red prestacional a través de la cual se suministran los medicamentos. Los laboratorios farmacéuticos se estima que tuvieron una rentabilidad de entre 7000 y 10.000 millones de pesos en el año 2015, gracias al convenio PAMI.

¿De dónde saldrán los 800 millones de pesos mensuales que están faltando, que son la causa de los problemas en la provisión de medicamentos a los jubilados?

Hay tres alternativas a considerar, tres opciones para que en la situación actual se logre “cerrar las cuentas”:

aumentar el presupuesto del PAMI con un mayor aporte de la ANSES (es decir del Estado), para garantizar las prestaciones a los jubilados.

que los laboratorios medicinales cedan parte de su rentabilidad, lo que también requeriría una necesaria intervención del Estado para la regulación del precio de los medicamentos y su incidencia en la seguridad social.

– la tercera variante, la menos deseable pero que se estaría evaluando seriamente, es la de un recorte que disminuya la prestación en medicamentos a los jubilados, para ajustarla a las limitaciones del presupuesto actual del PAMI.

Entre estas tres opciones las autoridades deberán definir cómo afrontar este desacople presupuestario, pero al hacerlo darán también un indicio fuerte de cómo conciben la importancia de la atención a los jubilados, por lo que debemos estar atentos para reclamar que esa decisión no afecte la calidad de vida de nuestros mayores.

Agrupación Raúl Laguzzi | Salud para Todos

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