¿Mario Quintana de Farmacity operando en el nuevo convenio PAMI?

¿Mario Quintana de Farmacity operando en el nuevo convenio PAMI?

La deuda que mantiene el PAMI con las farmacias se incrementa y amenaza cada vez más la subsistencia de las farmacias pequeñas y medianas. De caer este convenio, las perspectivas no son mejores y la industria farmacéutica comienza a sospechar  que Mario Quintana, el ex CEO Farmacity y uno de los funcionarios más influyentes del Gabinete macrista, es quien alienta estas políticas en relación a la obra social PAMI, el mayor comprador de medicamentos de la Argentina.

farmacity dorado

La industria farmacéutica comienza a divisar el ocaso de un modelo: el PAMI aumenta la deuda todas las semanas y encima propone un nuevo y drástico recorte. Muchos temen que Mario Quintana sea el autor intelectual de decisiones que afectan al sector, en un intento por “acogotarlo” y cobrarse deudas pasadas o imponer las reglas de mercado.

La deuda del PAMI se ha incrementado a 2.600 millones de pesos. Y encima su titular, Carlos Regazzoni, quiere imponer un sistema de cápita de 1.640 millones de pesos mensuales por las prestaciones, cuando la cifra actual que factura la industria es de 2.400 millones.

Al renovar el Convenio PAMI la industria ya aceptó resignar 1.600 millones de pesos a cambio de la promesa de cobrar en término.  La obra social no solo no canceló la deuda heredada sino que la incrementa lenta y sostenidamente. A fines de la semana pasada era de 2.600 millones.

Muchos directivos y empresarios del sector comienzan a preguntarse si la renovación fue un buen negocio.

También se preguntan, en una reflexión más profunda, si el Convenio PAMI sigue siendo un buen negocio o es el ocaso de un modelo agotado.

Cuando ese convenio comenzó en 1997 el aporte de la industria era del 18 por ciento. Y ahora es del 24,5 por ciento. Que se agrava con los atrasos.

Y “renunciar” a 1.600 millones de pesos en esta nueva etapa “ha sido un mal negocio, especialmente cuando no te pagan lo que te deben”, aseguran algunos voceros, con cierta ofuscación.

Los directivos de las cámaras empresarias tenían previsto para las próximas horas una entrevista con Regazzoni para hablar de estos temas  y en especial de la falta de control que se percibe en la distribución de los medicamentos incluidos en la resolución 337/05.

“El PAMI realmente tiene interés en control el gasto en medicamentos?”, se preguntan algunos voceros, preocupados, al mismo tiempo por la imposibilidad de sostener derroche y recortes de cápita, en la misma ecuación.

Para colmo el nuevo convenio –en realidad prórroga del anterior- ha provocado una “grieta” entre los distintos laboratorios, especialmente con aquellos que suministran los oncológicos que consume el PAMI (principalmente laboratorios de capital extranjero). Estos, agrupados en CAEME, son los que menos contenidos o favorecidos se sienten por el acuerdo.

Si el PAMI sigue siendo el principal ingreso de la industria en términos de facturación, el panorama del mercado expresa un amesetamiento en término de ventas por unidades. En precios, acompaña la inflación y punto. A favor, contabilizan un repunte de las exportaciones.

Y en ese contexto, el grado de irritación de algunos industriales se aceleró en las últimas semanas. Algunos comienzan a sospechar que las políticas hacia el sector están siendo inspiradas por Mario Quintana, el ex CEO Farmacity y uno de los funcionarios más influyentes del Gabinete macrista.

“A Regazzoni  alguien lo tiene que bancar. Y sin duda debe ser Quintana, que quiere acogotar a la industria y vengarse de viejas peleas que mantuvo desde Farmacity”, especulan. Es sabido que Quintana no solo se limitó a comandar la cadena de farmacias, también quiso doblegar o debilitar a la industria.

Entonces, hay algunos pronósticos que aseguran que el modelo explota en cuatro o cinco meses, justo cuando comience el segundo semestre, supuestamente el de cambio de vientos.

Desde el gobierno alguien podría recomendarles a los laboratorios seguir el ejemplo de Bayer, para que la industria no siempre esté asociada a malas noticias. La multinacional anunció que no aumentará sus precios por tres meses.

Pero es una noticia falaz, indican desde los laboratorios nacionales.  Bayer introdujo un aumento encubierto que el gobierno dejó correr, cuando la Aspirineta de 98 unidades pasó a un presentación de 28 y la Cafiaspirina de 100 a una presentación de 30 y lo que costaba 0,41 pesos por unidad pasó a costar 1,18.

Entonces, el ejemplo de Bayer que el gobierno promociona como anzuelo para el resto de la industria, se torna en otro gesto irritativo.

Gesto vacuo de una multinacional que se agrava con un diagnóstico de despidos precisamente de la mano de las filiales de las grandes Pharma: Novartis, Pfizer y Roche van hacia un cambio de modelo de negocios concentrándose en el segmento de los medicamentos de alto costo que no requieren de discusiones paritarias con FATSA y AAPM.

Y hablando de las paritarias, FATSA ya cerró rápido y sin conflicto por 35 por ciento. Pero comenzaron las negociaciones por la paritaria de los visitadores médicos que arrancaron pidiendo 40 por ciento. Otro conflicto se avecina.

Fuente: PharmaBaires


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