Los recortes en el PAMI: “Regazzoni y las cortinas de humo”

Los recortes en el PAMI: “Regazzoni y las cortinas de humo”

En esta nota difundida por la Agrupación Laguzzi se hace referencia a un recorte presupuestario encubierto en el PAMI.

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LOS RECORTES EN EL PAMI – REGAZZONI Y LAS CORTINAS DE HUMO: La exposición mediática del Director del PAMI esconde un recorte presupuestario, que se traducirá en una menor calidad de atención a los jubilados.

Desde que asumió Carlos Regazzoni en el mes de diciembre al frente del PAMI, no hay más que problemas en la obra social de los jubilados.

A principios de abril, se dio a conocer la Resolución 439, que quitó a 160 medicamentos la cobertura gratuita. Desde ahora, cuando se prescriban estos medicamentos, los jubilados deberán pagar una parte del precio de su bolsillo.

¿Por qué, si como se dijo para justificar la medida, son supuestamente medicamentos de “baja eficacia terapéutica”, “obsoletos”, o “de poca incidencia” clínica no se los dio de baja del vademécum de PAMI y se obliga a los jubilados a pagarlos cuando les son recetados? Cuando tuvo que explicar esta medida, Regazzoni nunca dio una respuesta satisfactoria.

Quizás Regazzoni no se atrevió a tocar los intereses de la industria farmacéutica, la dueña del convenio que rige el suministro de los medicamentos del PAMI. Pero sí se atrevió a afectar los intereses de los jubilados.

En la evolución anual de los gastos de la obra social de los jubilados para el año 2016, fuentes del propio instituto reconocen que está previsto un recorte del 10%. No son cifras menores, el PAMI maneja un presupuesto que es superior al de la mayoría de las provincias argentinas: 85.000 millones de pesos anuales. No hay ninguna intención de aumentarlo, ni siquiera de ajustarlo por la inflación a lo largo de este año, sino de recortarlo en al menos un 10%.

Como ejemplo, tomemos el caso de los medicamentos. El costo para el PAMI de los medicamentos que se les recetan a sus afiliados es de 25.000 millones anuales. Se propone recortarlo en un 10%. Esto ya significa que, de alguna manera, habrá que entregarles menos medicamentos a los jubilados. Y si los medicamentos aumentan mucho de precio (lo que está sucediendo), se le entregarán menos unidades aún, porque el dinero de la obra social no alcanzará para pagarlos.

En contra de las intenciones de ahorro de Regazzoni, desde su asunción, es decir desde el mes de diciembre, se verificaron importantes aumentos en los precios de los medicamentos. Por ejemplo, la marca más recetada de enalapril (un antihipertensivo) aumentó un 43%. La marca más recetada de atenolol (para enfermedades cardíacas) aumentó un 73%. Los aumentos de precios incluyen a diuréticos (50%), antiartrósicos (30%), antidiabéticos (41%), hormonas tiroideas (48%) y anticoagulantes (63%), entre otros. Todos estos aumentos, en esos porcentajes, fueron verificados durante los últimos cinco meses, con Regazzoni al frente del PAMI.

De esto Regazzoni no habla. Como si no se animara a tocar los intereses de los laboratorios, pero sí los de los jubilados, que deberán pagar en muchos casos algunos de estos medicamentos de sus bolsillos.

Los recortes también producen obligadamente atrasos en los pagos a los prestadores, invocando problemas “de caja” del PAMI. Problemas que se agravaron también desde la asunción de Regazzoni, es decir desde diciembre a la fecha. Por ejemplo, las farmacias están cortando el servicio a los jubilados en muchos distritos del país, denunciando que no se les pagan los medicamentos esenciales que entregan; por ejemplo, insulinas.

Regazzoni fue citado para hablar de estos problemas en la Cámara de Diputados, pero eludió en muchos casos las preguntas. En su breve paso por el Congreso (apenas dos horas, de las cuales dedicó gran parte a una exposición sobre los problemas generales de la tercera edad), en lugar de responder a preguntas precisas que se le hicieron, se dedicó a denunciar el mal funcionamiento del instituto en el pasado: por ejemplo, la entrega de medicamentos a afiliados fallecidos. Pero no pudo justificar por qué en marzo de este año renovó el convenio con la industria farmacéutica, que fue el que permitió esos ilícitos. De acuerdo a este convenio (como reconoció Regazzoni) el PAMI “le compra” los medicamentos a la industria farmacéutica, según las marcas y los precios que los laboratorios deciden, y con el “control” de la propia industria, que es quién vigila y valida el sistema.

Regazzoni tampoco pudo responder en el Congreso por qué le consultó a una entidad privada sobre la efectividad de los medicamentos (lo que debe ser responsabilidad de organismos públicos: las Universidades, los Ministerios, la ANMAT), por qué los laboratorios aumentan los precios sin regulación del Estado, ni por qué los jubilados deberían pagar de sus bolsillos los medicamentos que perdieron la cobertura.

El titular del PAMI se presenta por estos días en reportajes televisivos, donde se lo deja exponer y donde siempre habla del pasado. Pero hay muchas dudas e inquietud acerca del presente de la obra social de los jubilados y de las consecuencias de las decisiones que se vienen implementando.

Firma: Agrupación Raúl Laguzzi

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